martes, 25 de septiembre de 2012

Mierda de Disney

«No hay nada mejor que amar y ser correspondido». Creo que esa frase está equivocada aparte de ser una de las más empalagosas de la historia. Yo diría que la frase adecuada (y destrozada personalmente) es: «no hay nada peor que amar y ser correspondido(al menos una vez)».
Quizás te preguntes por qué dentro de lo bueno es malo amar y ser correspondido. La respuesta es sencilla: lo es porque intentamos creer en todos esos cuentos de Disney y en que el amor es para siempre, pero el caso es que todo tiene un final y cuando el final llega todo lo que buscamos después es algo que nos haga volver a creer en todas esas gilipolleces.
Si te digo la verdad, solo hay una cosa que mueve a alguien. ¿Lo adivinas? Pues a mí me repatea que sea solo eso. Es decir, ¿por qué el amor? Entre los tropecientos millones de cosas que hay en el mundo a las personas solo nos mueven dos cosas: el amor y el odio. Las dos caras de la moneda. A veces suele pasar que cuando uno acaba, el otro empieza.
Y en las relaciones cuando el amor se termina, porque al final se termina, uno o los dos empiezan a buscar motivos suficientes para odiar al otro. Incluso hay veces que buscamos motivos para odiarnos a nosotros mismos. Cuando amas a alguien, el final siempre es doloroso...