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domingo, 6 de diciembre de 2015

Malditos domingos

Déjame decirte que echo de menos sentir mis manos llenas. Llenas de tu cuerpo, de tu calor. Que desde que no estás, la realidad está un poco más gris y hace todavía más frío. Que las dosis de cerveza son dobles y las resacas cada vez peores.
Que te he escrito 30 mensajes diciéndote que estoy en tu puerta, que me abras, que quiero hacerte el amor, pero no he encontrado el valor de hacerlo. Igual que nunca he tenido el valor de volver a escuchar las canciones que bailamos en tu habitación con otra, ni he querido descubrirme en otra cama que no sea la tuya. Que yo no entiendo cómo puedo tocarte sin lanzarme a tu boca, ni cómo voy a olvidarme de tus manías al dormir o tu forma de abrazarme al verme entrar por tu puerta. Cómo voy a volver a mirar a alguien así, dime cómo mirar a otra como si no importase que el mundo es un lugar enorme y oscuro que da miedo, pero en su espalda ya no.
Y mira, que podría alargarme escribiendo un discurso sobre el error que es habernos dejado, pero solo quiero que sepas que sé que la cagué y sin embargo sigo aquí.
Sigo enamorada de ti.

Y estaré enamorada de ti siempre. (Malditos domingos)

viernes, 13 de marzo de 2015

Tengo un plan


Llevo meses tratando de aclararme, tratando de ser coherente. Intentando buscar las respuestas a todas mis dudas. Con una guerra fría entre el corazón y la razón, mientras que esa lucha me reventaba los puntos de todas las heridas. Hasta que el otro día lo comprendí: jamás podré olvidarlas. Una me dio la dirección y la otra
me enseñó el sentido. Una me cambió la vida y la otra acabó con el caos. Una me paró el mundo y la otra lo puso en marcha. Una me enseñó a amar sin frenos y la otra a amar sin miedo.

lunes, 20 de enero de 2014

A trozos

Y como te quiero con cada trozo, puedo decirte que no creí posible que algún día consiguieras que pudiese dormir sin anestesias. Pero me besaste... Corrijo: nos besamos... Y el mundo se redujo a cuatro metros cuadrados de habitación, a tus uñas por mi espalda, a mis miedos en tus labios. Y entendí que el verdadero miedo, tenía tu nombre y se escondía bajo tu piel.
Yo sigo preguntándome cuántos besos he desperdiciado en otros labios hasta llegar a los tuyos. Sigo preguntándome qué ves para quedarte en mi sonrisa cada vez que hacemos el amor. Sigo, sigo, sigo... Porque tú sigues ahí, en mí.

sábado, 11 de enero de 2014

Finales


Puede, pero creo que ya no siento la necesidad de transformarla en palabras. También eso es un problema porque pienso... Y pienso... Y vuelvo a pensar en que en todo el tiempo y el esfuerzo que le dediqué creía que iba en la dirección correcta ¿sabes? Y que a pesar de todo acabaría llegando a algún sitio. Pero resulta que cuando quemé todas las cartas, que fueron unas 100, cuando leo todo lo que he hecho en estos años, todo eso me parece tan... Tan vacío... Tan frío... Y tan... Absurdo... No sé, como mirar directamente al jodido infinito. O al infierno, aun no lo tengo del todo claro.
Pero, lo mire por donde lo mire, simplemente noto que he dejado de sentir la imperiosa necesidad de escribir,
de escribir para ella, aunque sea para recordarla. O para sentir que no me ha dejado o no la he dejado de querer yo. Porque creía que era la única persona en todo el universo a la que iba a querer y que me iba a querer, suponiendo que «querer» tenga un significado para nosotras, cosa que ya dudo, cosa que creo que ninguna de las dos tiene ni puta idea...
No, ya no siento eso, es como si...

lunes, 6 de enero de 2014

Te tengo a ti...

Nunca me había imaginado que alguien me daría algo así. Yo sigo sin saber qué es lo que ves en mí para querer quedarte en mi pecho, a corazón abierto.
Hoy simplemente puedo decir que me da igual que la vida no esté de nuestra parte y que tal vez esto se nos acabe cuando te tengas que ir. Pero me gustaría que supieses las diez cosas que me callo cuando te miro después de follarte con las luces apagadas: me gusta la constelación de lunares que hay en tu espalda y ver como te retuerces por las mañanas.

lunes, 29 de abril de 2013

Rompiendo mis normas

Deberías poder mirarte cuando duermes. Dormir... joder, a tu lado a veces es difícil. Míralo así... tú duermes y yo te escribo.
Te veo en la cama y me resulta casi imposible no quitar mis ojos de tu cuerpo, acurrucado junto al mío y me pregunto si todo lo que estamos viviendo es de verdad. Retrocedamos a hace unas horas... Entonces en ese momento me abrías la puerta de tu casa, y me besaste como si no nos hubiéramos visto en semanas. ¿Sabes? Me encanta que tus besos tengan sabor a primavera...

lunes, 22 de abril de 2013

De Madrid al cielo

A veces me cuesta no sonreír cuando te miro. ¿Qué quieres que le haga? Supongo que son cosas que con el tiempo aprenderé a controlar.