sábado, 9 de abril de 2016

Hacia ninguna parte

Supongo que estaría bien contarte cómo me siento, pero no se muy bien por dónde empezar.
Pongamos que la historia empieza donde siempre. Por ese momento en el que yo sabía perfectamente que acabaría haciéndome daño, pero me tapé los ojos para no ver lo que se me venía encima y los oídos para no escuchar todos los consejos que me daban mis amigos diciéndome que me alejase lo máximo posible de esa bomba de relojería. No hay nada nuevo, yo sigo siendo la idiota que se deja toda la carne en el asador y ella sigue siendo la hija de puta que me utiliza cada vez que se siente sola. 
Supongo que al principio, como todas las veces, quise creer que el azar estaba de mi parte, de la mía, porque nunca existe un plural, y vi una oportunidad de darle esquinazo a todas las señales que decían que ese era un camino sin salida. Y vaya si era un camino sin salida.

domingo, 28 de febrero de 2016

Todo lo que quiero


Me gustaría volver a estar en ese aeropuerto hoy y levantar la mirada, encontrarte ahí, mirándome cómo la primera vez.

Tengo que reconocer que en todos estos años nadie me ha vuelto a mirar de esa forma, y por eso siempre ha habido alguien que me recuerda que no eres tú, ni tiene tus ojos, ni tiene tu sonrisa.

sábado, 27 de febrero de 2016

Ya no

Recuerdo la última vez que le dije a alguien que no volvería a escribir. La verdad, no fue hace mucho; pero ya ves, querido lector, aquí estoy, tratando de que mis palabras no suenen demasiado patéticas.
Me parece que fue ayer cuando empecé a escribir para alguien y dejé de escribir por algo. Supongo que en ese momento no me di cuenta de lo caótico que era enamorarse de la persona de tu vida. Es una locura, lo sé; apenas asomo los 23, y me siento como si tuviera casi 50. Supongamos que hay historias de (des)amor que te envejecen el corazón por lustros,

sábado, 26 de diciembre de 2015

Caída libre

Existen X canciones que hablan de lo jodido que es que te encuentres a más de dos mil kilómetros de mí. De las veces que te quise y de las batallas que perdí jugándomela por ti. 
Odio esas canciones que hablan de la caída libre que es enamorarse y de la caída libre antes de romperte. Canciones que te hunden más en la mierda o que te salvan de la ostia padre. Joder, hasta ahora solo me has llenado de las primeras y de un montón de cartas que no has leído ni leerás. Cuestiones de cabezonería o miedo o no sé.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Hey colega

Sé que hace mucho que no hablamos, puede que haya mirado poco al cielo últimamente, ya te he dicho que los aviones me están matando. 

Es diciembre y no hace frío en Madrid, vaya locura ¿eh? Todo sigue igual, las luces, la gente, las calles. Hay una panda de locos sueltos que amenazan con explotar el mundo y una masa de políticos que no hacen nada por la gente pobre. Niños jugando en las plazas a ser Cristiano Ronaldo y Messi,

domingo, 6 de diciembre de 2015

Malditos domingos

Déjame decirte que echo de menos sentir mis manos llenas. Llenas de tu cuerpo, de tu calor. Que desde que no estás, la realidad está un poco más gris y hace todavía más frío. Que las dosis de cerveza son dobles y las resacas cada vez peores.
Que te he escrito 30 mensajes diciéndote que estoy en tu puerta, que me abras, que quiero hacerte el amor, pero no he encontrado el valor de hacerlo. Igual que nunca he tenido el valor de volver a escuchar las canciones que bailamos en tu habitación con otra, ni he querido descubrirme en otra cama que no sea la tuya. Que yo no entiendo cómo puedo tocarte sin lanzarme a tu boca, ni cómo voy a olvidarme de tus manías al dormir o tu forma de abrazarme al verme entrar por tu puerta. Cómo voy a volver a mirar a alguien así, dime cómo mirar a otra como si no importase que el mundo es un lugar enorme y oscuro que da miedo, pero en su espalda ya no.
Y mira, que podría alargarme escribiendo un discurso sobre el error que es habernos dejado, pero solo quiero que sepas que sé que la cagué y sin embargo sigo aquí.
Sigo enamorada de ti.

Y estaré enamorada de ti siempre. (Malditos domingos)

lunes, 16 de marzo de 2015

Fieras

Cuando sonríes, me llenas las manos de letras que no recordaba que tenía. Y entonces, deseo llenarte de besos la misma boca con la que me cuentas tus batallitas del día a día, que si Zeus por ahí, que si has pillado a un gilipollas haciéndote la radiografía, que si quedaste con tus amigas antes o que si sólo tenías ganas de verme... pero solo te miro, intentando que mis ojos te digan que...
quiero pararlo todo mientras me acerco a ti y el mundo se vuelve cada vez más y más pequeño.
Te acercas a mi pecho y siento el corazón fuera de control: le haces latir tan rápido, tan fuerte que es como si fuera a estallar cuando tus labios me rozan. Quiero pararlo todo, joder; menos mis manos sobre tu cuerpo, salvo tus labios mordiendo los míos, excepto tu respiración en mi cuello, todo menos eso que nos convierte en fieras si nos tocamos.  
Son las dos y media de la mañana besando tu ombligo, rozando tu piel y en la calle hace frío, pero tienes tus uñas en mi espalda y siento como enciendes mis ganas de quemarme con tu cuerpo si hace falta. Quiero dejar un rastro de ropa hasta tu cama, por si tengo que huir, dejarte las huellas de que estoy en busca del tesoro y no pienso compartir lo que esconden tus piernas. Quiero perderme en el azul de tus ojos para que tengas que venir a buscarme, pero me muerdes y te ríes... 
Joder, ¿cómo lo haces? ¿cómo puedes ser apacible y feroz al mismo tiempo...? Te beso, como si solo yo supiera despertar al lobo, pero te conviertes en Caperucita... «echa el freno, sé que lo necesitas»... y me besas con los ojos abiertos, como si solo tú pudieras ver en ese momento todas las ruinas del incendio, calmándome. O asustándome, ya no lo sé. Sólo sé que me gustan tus labios con sabor a verano, a sol y arena...
Y en ese instante, me doy cuenta de que todo lleva tu nombre y tú me llevas a mí, sin prisa.

viernes, 13 de marzo de 2015

Tengo un plan


Llevo meses tratando de aclararme, tratando de ser coherente. Intentando buscar las respuestas a todas mis dudas. Con una guerra fría entre el corazón y la razón, mientras que esa lucha me reventaba los puntos de todas las heridas. Hasta que el otro día lo comprendí: jamás podré olvidarlas. Una me dio la dirección y la otra
me enseñó el sentido. Una me cambió la vida y la otra acabó con el caos. Una me paró el mundo y la otra lo puso en marcha. Una me enseñó a amar sin frenos y la otra a amar sin miedo.

lunes, 20 de enero de 2014

A trozos

Y como te quiero con cada trozo, puedo decirte que no creí posible que algún día consiguieras que pudiese dormir sin anestesias. Pero me besaste... Corrijo: nos besamos... Y el mundo se redujo a cuatro metros cuadrados de habitación, a tus uñas por mi espalda, a mis miedos en tus labios. Y entendí que el verdadero miedo, tenía tu nombre y se escondía bajo tu piel.
Yo sigo preguntándome cuántos besos he desperdiciado en otros labios hasta llegar a los tuyos. Sigo preguntándome qué ves para quedarte en mi sonrisa cada vez que hacemos el amor. Sigo, sigo, sigo... Porque tú sigues ahí, en mí.

sábado, 11 de enero de 2014

Finales


Puede, pero creo que ya no siento la necesidad de transformarla en palabras. También eso es un problema porque pienso... Y pienso... Y vuelvo a pensar en que en todo el tiempo y el esfuerzo que le dediqué creía que iba en la dirección correcta ¿sabes? Y que a pesar de todo acabaría llegando a algún sitio. Pero resulta que cuando quemé todas las cartas, que fueron unas 100, cuando leo todo lo que he hecho en estos años, todo eso me parece tan... Tan vacío... Tan frío... Y tan... Absurdo... No sé, como mirar directamente al jodido infinito. O al infierno, aun no lo tengo del todo claro.
Pero, lo mire por donde lo mire, simplemente noto que he dejado de sentir la imperiosa necesidad de escribir,
de escribir para ella, aunque sea para recordarla. O para sentir que no me ha dejado o no la he dejado de querer yo. Porque creía que era la única persona en todo el universo a la que iba a querer y que me iba a querer, suponiendo que «querer» tenga un significado para nosotras, cosa que ya dudo, cosa que creo que ninguna de las dos tiene ni puta idea...
No, ya no siento eso, es como si...

lunes, 6 de enero de 2014

Te tengo a ti...

Nunca me había imaginado que alguien me daría algo así. Yo sigo sin saber qué es lo que ves en mí para querer quedarte en mi pecho, a corazón abierto.
Hoy simplemente puedo decir que me da igual que la vida no esté de nuestra parte y que tal vez esto se nos acabe cuando te tengas que ir. Pero me gustaría que supieses las diez cosas que me callo cuando te miro después de follarte con las luces apagadas: me gusta la constelación de lunares que hay en tu espalda y ver como te retuerces por las mañanas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

18 días para...

He de confesar que nada es diferente desde que no estás. Quiero decir, sigo siendo la misma capulla que un día te dijo que estaba cambiando, la misma que destrozaste, la misma que escribe en medio del caos.
Y puede que no cambie nada en absoluto a partir de ahora, porque decidiste, porque decidí, mantenernos al margen. Somos la nota del apunte de los planes de la historia de alguna de las dos. Ya nunca sé si escribo para ti o para mi...
Como si eso importase ahora. Como si fuese posible respirar sin buscar(te) respuestas en los aviones del cielo. Como si escribir fuese la sutura más eficaz para las heridas de guerra, como si... Existiese algún motivo por el que seguir haciendo todo eso.
He de confesar que llevo toda la semana tratando de sacarte de mis sueños, o puede que sean pesadillas... Buscando un motivo para odiarte y que me odies, controlando mis pulsaciones para no estallar. Pero lo único que he encontrado son 18 días para... quererme más a mí que a ti.
Y puede que sea una gilipollez, pero me siento menos muerta por dentro cuando siento que de verdad te has ido... Aunque sigues ahí intentando hacernos creer que no intentarás matarme con tus maneras, aunque sigo ahí sin saber muy bien cómo diferenciar entre el "espero" y el "quiero".
Soy todas las ruinas que dejaste,
Eres la forma de autodestrucción más bonita que jamás podré olv
idar.

sábado, 26 de octubre de 2013

Y es que no hay manera

Echar de menos a alguien y que ya nunca encuentres el momento de decírselo.
Siempre esperando al mejor momento y la cuestión es que esos momentos no existen.
 

La putada de las relaciones es que una vez que nos hacemos la pareja de alguien o los amigos de no sé quién, nos acabamos creyendo que tenemos el título de propiedad de esa persona, olvidando que hay personas que entran en nuestra vida como una felicidad temporal...
 

domingo, 25 de agosto de 2013

Siempre me quedará(s)

Ha pasado un mes.
Y te lo juro, no hay noche en la que tu sonrisa no entre por la ventana y se quede a mi lado. Pero cuando intento tocarte ya te has ido.
Te has ido. Joder. La peor parte de esto es que cada vez que me fumo un cigarro espero que aparezcas otra vez pidiéndome fuego. No sé, tal vez para quemar los recuerdos o encender viejas heridas, qué sé yo. Pero necesito escuchar tu voz para decirte que...

lunes, 29 de abril de 2013

Rompiendo mis normas

Deberías poder mirarte cuando duermes. Dormir... joder, a tu lado a veces es difícil. Míralo así... tú duermes y yo te escribo.
Te veo en la cama y me resulta casi imposible no quitar mis ojos de tu cuerpo, acurrucado junto al mío y me pregunto si todo lo que estamos viviendo es de verdad. Retrocedamos a hace unas horas... Entonces en ese momento me abrías la puerta de tu casa, y me besaste como si no nos hubiéramos visto en semanas. ¿Sabes? Me encanta que tus besos tengan sabor a primavera...

lunes, 22 de abril de 2013

De Madrid al cielo

A veces me cuesta no sonreír cuando te miro. ¿Qué quieres que le haga? Supongo que son cosas que con el tiempo aprenderé a controlar. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

Vete pronto, por favor.

Es gracioso, voy colocada y todavía acierto a darle a las letras... 
Y es curioso, pero el aleatorio me ha puesto Tu mirada me hace grande de Maldita Nerea. Seguro que a alguno le suena.
«Demasiado desafío, yo no puedo ser tan fuerte».
Ha llegado diciembre. Sin dudar, amo el frío, la lluvia, los días grises, o esos en los que hace sol pero no sabemos muy bien dónde se ha metido por culpa de las nubes. Todavía me acuerdo del día en que dejaron de gustarme los diciembres.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Hoy todo lo demás es lo de menos

Y de pronto estoy en medio de un parque intentando poner en orden mis sentimientos.
Apareces de la nada, te vas de la nada. Cuando pienso en todo este tiempo, en que ha pasado casi un año desde que todo esto comenzó... Dios, me siento vulnerable.
Sé que en cualquier momento me rendiré, que dirás algo con lo que perderé la cabeza otra vez por ti. Porque es así... lo que siento por ti es más fuerte que todas las mierdas. Y ya da igual lo que haga por olvidarte, sacarte de mi vida u odiarte. Es imposible. Todos mis esfuerzos son en vano...

jueves, 28 de junio de 2012

Wonderwall (Oasis)

No creo en la suerte jajaja por eso la necesito. ¿Sabes lo que creo que puede ser la suerte?
Suerte puede ser que entre el millón de cosas o personas que hay en el mundo, encuentres una en el momento adecuado que te haga mínimamente feliz con sus tonterías. Quizás sea eso que cuando lo piensas, las ideas se te quedan más claras; eso que sientes está ahí, pero solo funciona cuando el resto de cosas parecen desmoronarse.

lunes, 2 de abril de 2012

Conmigo, contigo.

Hay momentos en los que te das cuenta a quienes quieres a tu lado. Sí o sí. No importa lo que haya detrás de cada sonrisa ni de cada pelea, simplemente en esos momentos esas cosas se olvidan. 
Ya puedes sentir que ese alguien te ha roto en mil pedazos, pero si le quieres, al final lo único que cuenta es que le necesitas. Y es que la verdad, nunca es tarde para querer. Nunca es tarde...
¿Te acuerdas? Hace unos meses, no muy atrás, tú eras mi puta vida.